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domingo, 28 de octubre de 2012

LA INTERCESIÓN – MEDITACIONES CRISTIANAS

Texto: Ezequiel 22: 23-31

Ezequiel 22:23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 24 Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor. 25 Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. 26 Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos. 27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas. 28 Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado. 29 El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho. 30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. 31 Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor.
En esta oportunidad voy a hablarles bajo el tema la intercesión, para ello permítame explicar primero lo que significa, Intercesión tal como lo define la Real Academia española de la lengua es: “Intervención en favor de Alguien”.
Es decir, alguien que intermedia o aboga en favor de otro, por eso la intercesión ocupa un lugar importante en la Biblia.
¿Qué hace a la intercesión tan importante? Lo que la hace importante es su propósito, ¿cuál es el propósito de la intercesión? que el culpable pueda ser exonerado de su culpa, y el desafortunado pueda alcanzar una mejor suerte.
Es por medio de la intercesión que se logra este cambio de posición, el culpable es sin culpa y el desafortunado alcanza la fortuna, por eso la intercesión no es un rol insignificante en la iglesia sino todo lo contrario, sin la intercesión de los creyentes muchos sino todos, no pudieran experimentar este cambio de posición.
Por eso cuando la iglesia sea arrebatada empezará el fin de esta tierra, porque los que intercedían por ella ya no estarán aquí, por eso la intercesión no es un rol irrelevante, sino uno muy relevante. Tan relevante es, que Ezequiel 22:31 dice, que Dios anda buscando intercesores que se pongan como vallado en la brecha.
Se lo explico, en la antigüedad las ciudades eran amuralladas para evitar el ingreso de ejércitos invasores, pero cuando un ejército quería tomar una ciudad tenía que penetrar el muro abriendo una brecha, es decir un hueco, ¿cómo lo hacía? En épocas más recientes a través de cañones, pero en épocas más antiguas por medio de catapultas que arrojaban grandes piedras.
Una vez que abrían una brecha en el muro, la conquista era mucho más fácil, cuando esto sucedía, inmediatamente se buscaba la forma de tapar la brecha y lo hacían incluso poniendo soldados u hombres comunes para evitar el ingreso de los enemigos. A esto se le llamaba vallado.
Hoy en día, se le llama vallado a un cerco que sirve para delimitar un terreno, pero en la guerra, esto era lo que se conocía como vallado. A esto mismo se refirió Jesús cuando dijo en Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Los Pastores en la antigüedad guardaban a sus ovejas en corrales y no les hacían puertas, sino que ellos mismos se convertían en puertas, se abrazaban de las estacas por donde entraban las ovejas y así dormían para que si algún lobo quisiese entrar a atacar a la oveja ellos lo sentirían y reaccionarían.
Cuando la Biblia dice que debemos orar unos por otros, eso significa intercesión. Ahora, la intercesión no siempre involucra oración, pero lo que sí siempre involucra es mediación. Veamos un par de ejemplos:
En el libro de Génesis 18:17-33 Abraham intercede por Sodoma y Gomorra y Dios lo escuchó pero no pudo librar a la ciudad por cuanto allí no habían ni diez justos, esta es una ley espiritual, para que la intercesión pueda dar resultados favorables, la persona o el lugar por el que se intercede debe tener un mínimo de justicia.
¿Por qué Dios no perdonó a Sodoma y Gomorra siendo que Abraham intercedió por ellas? Porque la intercesión se vuelve inútil si por lo menos no hay un mínimo de justicia en el lugar o en la persona por quien se intercede.
El Señor le dijo a Abraham si por lo menos hubiere 10 justos no la destruiré, ¿porqué diez? Porque diez es el número que en la Biblia denota medida completa. El diez en la Biblia es un número de medida, con éste número se mide tanto la justicia como la maldad, el número que mide la tolerancia antes del juicio es el diez, pero también este número mide la justicia antes de la bendición.
Si usted examina un poco la Biblia se va a dar cuenta que hubieron diez generaciones de patriarcas antes de que el diluvio viniera (Gn. 5) y diez generaciones más después del diluvio hasta la aparición de Abraham, elpadre de la fe. (Gn. 11:10)
Diez plagas tuvieron que caer sobre Egipto antes de que Israel fuese liberado, (Ex 7:17), el Decálogo o las demandas de Dios para con el hombre son diez, (los diez mandamientos). El diezmo es la décima parte de las entradas que Dios demanda.
Todos estos pasajes denotan que el número Diez describe un tiempo o una medida completada. Si en Sodoma y Gomorra hubiesen existido 10 justos, por esos diez justos Dios no las hubiere destruido, porque la justicia de diez hombres alcanzaba para satisfacer la demanda de la justicia de Dios.
Sin embargo, aun cuando Sodoma y Gomorra fueron destruidas Dios libró al pariente de Abraham, es decir a Lot, ¿por qué? Por causa de la justicia de Abraham y por la mínima justicia que había en Lot.
Esto es lo mismo que sucede con la iglesia, cuando la iglesia está en peligro el Señor intercede por ella y Dios la libra del juicio por causa de la justicia de Cristo que está en ella, pero no puede hacer lo mismo con los incrédulos puesto que la justicia de Cristo no está en ellos.
Veamos otro ejemplo, en 1 Samuel 25 se narra la historia de una mujer llamada Abigail y de su perverso esposo llamado Nabal, la biblia dice que cuando Nabal trató con mucha afrenta a los hombres de David, este resolvió matarle a él y a todos los de su casa, pero Abigail su esposa se dio prisa e intercedió ante David y David la escuchó y se detuvo de hacerles daño.
Pero el vs. 38 dice: Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió. ¿Qué quiere decir esto? Que la intercesión de Abigail libró a la gente de su casa de la mano de David por causa de la justicia de ella, pero no pudo librar a su esposo del juicio de Dios porque su corazón era perverso y no había ni un mínimo de justicia en él.
Note además que la Biblia dice que diez días después Jehová lo hirió y murió, otra vez aparece el número diez, es decir el número de la medida de la justicia y de la paciencia de Dios.
Esta es la razón por la que la intercesión se vuelve imprescindible en la iglesia, porque si nadie se pusiese como vallado para interceder delante de Dios por los demás, el juicio de Dios vendría inevitablemente sobre muchos.
¿Cómo Interceder Efectivamente? Ahora veamos cómo la intercesión se vuelve efectiva y eficaz, para ello veamos lo que nos dice Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
En este texto, la frase oración eficaz, tiene que ver con intercesión eficaz, ya que el texto dice confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros. Ahora veamos lo que significa la oración eficaz, o lo que es lo mismo, la intercesión eficaz.
Primero dice que la oración que puede mucho es la oración eficaz del justo, es decir, que esta oración debe ser hecha por un hombre justo.
Ahora ¿a quién se refiere aquí Santiago? A alguien que no sólo es cristiano y ha sido justificado en Cristo, sino que además de haber sido justificado, camina en la justicia de aquel que lo justificó.
Por eso 1 Juan 3:7 dice: Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. Note que aquí el apóstol Juan esta diciendo que es inconsistente llamarse justo y no vivir en la práctica de la justicia de aquel que lo justificó.
Por eso justo no sólo hay que serlo, sino además parecerlo. Pero veamos algo más, inmediatamente después de que Santiago dijera esto, el versículo siguiente es decir, Santiago 5:17 cita al profeta Elías, ¿por qué?, por lo mismo que venimos diciendo, para interceder por otro hay que tener testimonio de justicia delante de Dios y Él le escuchará.
En la época de Elías todos vivieron el hambre que vino sobre todo el país y todos rogaban a Dios para que la sequía termine, pero Dios no escucho el ruego de nadie, pero si escuchó la oración intercesora del Profeta Elías. Esto confirma que para interceder por otro hay que tener un nivel de justicia delante de Dios.
Déjeme ponerle un ejemplo de la vida secular, cuando una madre decide castigar a su hijo por alguna falta cometida, pero de repente este corre y se hecha a los pies de la abuela, es decir de su mamá, esto provoca de manera natural el aplacamiento de la ira de la madre del niño, ¿por qué? porque la mediación de una abuela en favor de su nieto, es algo que no se puede ignorar.
Pero ese no sería el mismo resultado si en lugar de la abuela la persona que intercediera fuera el niño malcriado de la esquina, lo que trato de decir es que el grado de influencia que tenga el intercesor es determinante para lograr el perdón del culpable.
Por otro lado, la oración o intercesión del justo debe ser eficaz, la pregunta es, ¿cuando la intercesión es eficaz? Ya dijimos que la oración o mediación que Dios atiende es la oración influyente del justo, pero ahora veamos ¿cuándo esta oración se vuelve eficaz?
Volvamos a estudiar la oración de Elías, Santiago 5:17 dice que Elías oró fervientemente y su oración fue respondida, este es un ingrediente de la oración eficaz, el fervor.
Hay un tipo de oración que rompe esquemas y no sigue patrones humanos y religiosos, la Biblia la llama la oración ferviente, ¿cómo es esta oración? Para explicarlo necesito citar al Señor Jesús en la noche previa de su crucifixión.
En Luc 22:44 dice: Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Sabe usted ¿como es el clima en el desierto?, se lo explico, de día es muy caliente y de noche es muy frío, esa es la característica de los países que están situados en los desiertos, la pregunta entonces es ¿como hizo el Señor para sudar en medio del frío? la respuesta es la oración ferviente.
Esto mismo dice Pablo en Gál 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, la oración ferviente aquí se la llama oración de parto.
El Don de la Intercesión. Hoy en día ha habido algo de controversia con respecto al ministerio de intercesión. Algunos dicen que no existe tal cosa como el don de intercesión, que Dios llama a la intercesión a todo el cuerpo.
Otros, quienes sienten un llamado especial de Dios sobre sus vidas para interceder, se sienten confundidos y preguntan: “¿Cuál es mi lugar en el cuerpo si no existe el don de la intercesión?
¿Cuál de los dos tiene razón? Ambos la tienen. Desde el punto de vista del ministerio todos debemos orar e interceder como Jesús, quien es nuestro ejemplo. Pero desde el punto de vista de los dones, un gran número de personas también recibe un llamado específico a ser intercesores.
La diferencia entre estos dos, es que uno pertenece al nivel colectivo de intercesión, que es una responsabilidad de cada cristiano, y el otro es un regalo que Dios nos da para sentir de manera especial la carga por los demás.
Este tipo de personas, tienen un alto nivel de sensibilidad por el dolor de los demás, y no tienen una vida común, porque su tiempo diario se invierte mucho en la oración intercesora.
La base bíblica para el ministerio de intercesión del creyente es nuestro llamado como sacerdotes de Dios. La Palabra de Dios declara que nosotros somos un sacerdocio santo (1 Pedro 2:5), un sacerdocio real (1 Pedro 2:9), y un reino de sacerdotes (Apocalipsis 1:5).
La responsabilidad del sacerdote era estar de pie ante Dios, y entre Dios y los hombres. Él estaba de pie ante Dios para ministrarle a Él con sacrificios y ofrendas, pero también estaba de pie entre el Dios justo y el hombre pecador.
Pero Hebreos 7:11-19 explica la diferencia entre los ministerios del sacerdote del Antiguo Testamento y del Nuevo. El Antiguo Testamento el sacerdocio levítico era pasado de generación a generación a través de los descendientes de la tribu de Leví.
Pero El “sacerdocio de Melquisedec” del que se habla en este pasaje, es el “nuevo orden de sacerdotes” de quienes el Señor Jesús es el Sumo Sacerdote. Y este es pasado a nosotros no de generación a generación, sino a través de Su sangre y de nuestro nuevo nacimiento espiritual.
La Intercesión de Cristo. “Vio, pues, que no había nadie, y se asombró de que no hubiese quien intercediese. Por tanto, su propio brazo le produjo salvación, y su propia justicia lo sostuvo” (Isaías 59:16).
En este texto se habla del ministerio de intercesión del Señor Jesucristo, es decir, cuando Él no encontró quién intercediese por la tierra, entonces él mismo se volvió su intercesor. ¿por qué? Porque si la tierra pecadora necesita ser defendida por alguien, nadie mejor que un mediador justo y santo para hacerlo.
Por eso Romanos 8.34 dice: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros”
Repito lo que ya dije hace algún rato, para que la intercesión sea eficaz el que la lleva a cabo debe tener un alto testimonio de justicia, y nadie mejor que nuestro Señor para mediar ante el Padre por nosotros.
Usted tiene que saber que el que está constantemente defendiendo su causa delante de Dios, debido a las múltiples acusaciones que el diablo hace en contra suya, no es cualquier abogadito de oficio, sino el abogado celestial, el único calificado para defenderlo y hacer pedazos los argumentos de satanás contra usted
Pero veamos algo más, en Hebreos 2:16-18 dice: Por que ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. 17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Esto es poderoso, ¿porqué? Por que la intercesión de nuestro Señor Jesucristo es siempre eficaz, ya que su oficio sacerdotal y de intercesión por nosotros no está basado en el conocimiento de las cosas, sino en la experiencia de ellas, es decir, él vivió en carne propia lo que tú y yo estamos viviendo.
Lo que Hebreo 2:18 está diciendo, es que la intercesión de nuestro Señor se vuelve poderosa, porque él vivió en carne propia lo que tú y yo estamos viviendo, eso lo convierte en el más calificado para interceder por nosotros los hombres.
La Intercesión del Espíritu Santo.
Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Cuando una persona gime, eso es el resultado de un gran dolor o de una gran carga emocional que lleva dentro, este es uno de los roles que desarrolla el Espíritu Santo en favor de la iglesia.
De manera que tenemos al gran sumo sacerdote del cielo intercediendo por nosotros allá, pero en la tierra tenemos también al Espíritu Santo intercediendo por nosotros aquí.
Ahora veamos ¿Cuál es la principal razón de la intercesión del Espíritu Santo por nosotros? Según este versículo son dos, 1) nos ayuda en nuestras debilidades y 2) no sabemos como orar.
1. Nuestras debilidades. Veamos lo siguiente, si Cristo hace una intercesión eficaz delante de Dios, es porque fue uno como nosotros y además vivió lo que nosotros, la intercesión del Espíritu es también poderosa porque Él nos engendró.
El evangelio según San Juan capítulo 3 está lleno de textos que nos dicen que hemos nacido de nuevo por el Espíritu Santo, es decir fuimos engendrados por Él.
¿Qué significa esto? Que el Espíritu Santo en este momento ocupa el rol simbólico de una madre para el creyente, y cual niño recién nacido nos cuida nos alimenta y nos ayuda a crecer hasta llevarnos a la madurez y presentarnos a Dios el Padre como una novia digna para su Hijo.
Por eso el Espíritu Santo nos puede ayudar en nuestras debilidades, puesto que nos engendró y nos conoce perfectamente, y como una madre que se conduele de su hijo cuando este sufre, así el Espíritu sufre hasta el gemir por nosotros para que seamos fortalecidos.
2. No sabemos como orar. Lamentablemente esta es una realidad que enfrentamos a diario, no sabemos orar, escuche, no estoy diciendo que no sabemos hablar, digo que muchos no sabemos orar oraciones que agraden a Dios.
En nuestras iglesias tenemos gente muy preparada para componer hermosas disertaciones llenas de pensamientos profundos, pero nada de eso impresiona a nuestro Dios. por eso necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, porque si hay alguien que conoce qué le agrada y que no le agrada a Dios ese es el Espíritu Santo.
Veamos lo que dice: 1Co 2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Yo no sé pedir lo que conviene, pero si sé quien lo sabe, el Espíritu Santo que me ha sido dado para interceder por mí cuando mi boca esté orando oraciones vacías y carentes de contenido.
Los que somos padres sabemos que cuando nuestros hijos son pequeños, no es fácil comunicarse con ellos, es todo un arte poder interpretar lo que tratan de decirnos cuando apenas están aprendiendo a hablar, sin embargo, eso no es un gran problema para las madres, ¿por qué? por que ellas siempre saben lo que sus pequeños tratan de decir.
De la misma manera sucede con la oración, muchas veces no sabemos como orar, o lo que hay que decir correctamente en oración, cuando este es el caso, entonces el Espíritu Santo interviene, por que si nosotros no sabemos como decir las cosas, Él sí, por que conoce bien el corazón de Dios el Padre.
Este rol del Espíritu Santo no es algo irrelevante, es un rol muy importante en favor de la iglesia, se lo explico.
Cuando usted se arrodilla a orar, lo que realmente está haciendo, es pidiendo una audiencia con la persona más importante no sólo de este mundo, ni de este universo, sino de todos los universos visibles e invisibles, es decir, el Dios creador de todas las cosas, y eso lo convierte en la persona más importante con la que usted haya podido estar. Por eso para hablar con Él se requiere de que usted esté preparado para decir las cosas como corresponden.
Veamos un ejemplo de la vida natural, cuando un ciudadano de un país donde existe una monarquía, tiene el privilegio de hablar con el Rey o con la Reina, antes de su entrevista con la realeza, recibe cierto entrenamiento en cuanto a lo que va a decir y cómo lo va a decir, a esto se le llama protocolo y sin el debido protocolo no puede ser atendido.
Esto es lo mismo que sucede cuando oramos, mucho de lo que decimos cuando oramos no es correcto e incluso una oración incorrecta nos puede hacer pecar delante de Dios, por eso es necesario la intercesión del Espíritu Santo en nuestra oración, por que ¿cómo hemos de pedir como conviene? no sabemos, pero el Espíritu si sabe y nos enseña, pero además nos guía correctamente para no pecar delante de Dios violando el protocolo.
Hay dos tipos de oraciones que no sólo no pueden ser respondidas, sino que además pueden afectar nuestra relación con Dios, la una es de naturaleza egocentrista, es decir, desea para sí lo que no es el deseo de Dios para sus hijos y la otra es la oración equivocada, esta es la oración que desconoce la Palabra porque no tiene fundamento bíblico, y como resultado hace oraciones equivocadas.
La oración es un arma poderosa que Dios nos dio para emplearla en la guerra espiritual, pero que al igual que cualquier arma requiere de cierto adiestramiento antes de usarse por que caso contrario podemos herirnos con ella, por eso el Espíritu Santo nos debe guiar en oración, para que no sólo seamos eficaces a la hora de orar sino además, no nos hagamos daño ofendiendo a Dios con nuestras palabras.

NUESTRA PLENITUD VIENE DEL CIELO

La mayoría de nosotros tenemos la tendencia a hacernos expectativas sobre los demás. Muchas veces decimos: “Cuando me case, mi príncipe azul me va a tratar como una reina, me va a amar por siempre y va a cuidar de mí”, “Mis hijos son los mejores, ellos van a cuidar de mí cuando ya no pueda valerme por mí misma y van a valorar todo lo que hice por ellos”, “En este trabajo sí van a apreciar mis capacidades y me van a tratar como me merezco”. Al no cumplirse lo que esperábamos de los demás, nos desilusionamos y sufrimos.
El punto aquí es que no podemos ni debemos esperar que los demás llenen nuestras expectativas o satisfagan nuestras necesidades, porque TODOS fallamos; cada uno busca egoístamente su propio bien sin importarle el bienestar de los demás.
El único que puede llenar y cumplir TODO en nosotros es Dios, nuestro Padre celestial, el cual nos ama incondicionalmente; Él es el único que nos conoce perfectamente y sabe de qué tenemos necesidad aun antes de que se lo digamos o lo pidamos. Sólo Él le puede dar sentido a nuestra vida. Sólo Él puede darle un propósito a nuestra vida.
Los seres humanos fallamos; por eso, es una necedad esperar lo mejor de los demás, o pretender que el éxito y la felicidad vengan de los demás. Es Dios quien le da sentido, dirección y propósito a nuestra vida. Debemos anhelar ser llenos de Su presencia cada día, porque en Su presencia “hay plenitud de gozo; delicias a su diestra para siempre”, Sal. 16:11

Nada falta a los que confían y esperan en Él, porque nos ama con amor eterno; por tanto, sus ojos y sus oídos están cercanos a nosotros para llenar los vacíos de nuestro ser. Él desea tomarnos de la mano y ayudarnos a recorrer el camino diario de la vida, enseñándonos que la verdadera plenitud no depende de los demás, sino de tenerlo a Él en nuestra vida y hacerlo nuestro eterno acompañante y guía, nuestro TODO.

sábado, 27 de octubre de 2012

PELEA SÓLO LAS BATALLAS QUE TENGAN UN BOTÍN

Pelea sólo las batallas que tengan un botín

Cuando hablamos de peleas, nuestra memoria nos puede llevar a momentos no gratos, que realmente no querríamos recordar ¿verdad? Por eso mi intención es que juntos reflexionemos, si vale la pena pelear, ¿por qué cosas pelear? y ¿qué vamos a lograr con eso? Es importante que nos preguntemos, que pensemos antes de enfrentarnos a situaciones que nos pueden llevar a hacer cosas que no nos van a servir para nada, porque las encaramos mal, porque hay algo que tenemos que aprender:
“CON DIRECCIÓN SABIA SE HACE LA GUERRA”
Hay peleas que no las buscamos, vienen solitas
“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim”
En Refidim el pueblo de Israel se queja y allí atacó Amalec; las quejas atraen lo malo, antes de que apareciera Amalec, el pueblo había dicho: “¿está, pues Dios con nosotros, o no? ¿Te suenan familiar esas palabras? ¡Cuántas veces nosotros también dijimos lo mismo! Amalec representa los golpes imprevistos, cuando estás yendo hacia un sueño maravilloso y de pronto aparece la contienda.
No había motivo para atacarlos porque no había botín, el diablo nos suelta esos golpes para destruirnos.
¿Qué hacer en los momentos difíciles? Moisés le pide a Josué que elija a los mejores soldados para pelear, él mientras se iría a levantar los brazos para adorar mientras Josué peleaba. Siempre busca gente que levante los brazos por ti, gente de fe, mientras tú te enfrentas al conflicto. Dios siempre te va a dar un plan cuando Amalec te ataque.
Moisés representa el esfuerzo espiritual: estudiar la palabra, congregarse, activar en la obra de Dios y Josué representa la inteligencia; el esfuerzo terrenal. Para ganar las batallas necesitas las dos cosas.
Porque tú puedes ser muy espiritual, pero si materialmente estás escaso, no puedes vencer ninguna batalla, porque las batallas las ganan los que están “bien armados”. O al revés puedes estar muy fuerte materialmente y no tener conexión con Dios, tampoco así podrás vencer, porque necesitas el auxilio que viene de lo alto para poder ganar.
Fíjate en el ejemplo de José, él logró estar bien parado en ambos mundos, el material y el espiritual y fue el segundo después de Faraón. Llegó a un nivel terrenal y espiritual extraordinarios.
Sé un levantador de brazos
Hubo dos hombres que fueron protagonistas fundamentales en esa pelea, ellos lo único que hacían era levantar los brazos de Moisés. Sus nombres eran Aarón y Hur, ambos estaban en la cima de la montaña con Moisés. Ellos podían contemplar desde lo alto el resultado de la batalla. Moisés representaba la Presencia de Dios entre el pueblo, por eso se veía desde arriba; entonces los hombres que estaban abajo peleando, cuando lo veían a Moisés con los brazos en alto, era como si verían a Dios que estaba de su lado.
Nosotros nos preguntamos ¿quién nos va a ayudar? ¡Nuestra fuente es Dios! Cuando levantemos las manos que se entere todo el mundo; que vean que Dios es quien nos da el trabajo, la salud, la inteligencia. Hasta los demonios observarán que ¡Dios es la fuente de nuestra victoria!
Pelea para romper tu limitación
A Dios le encanta la gente que pelea para romper su limitación. Jacob peleó contra un ángel, quien le cambió su nombre, le dijo desde ahora en adelante ya no te llamarás más “tramposo” (eso significa Jacob) te llamarás “príncipe”. Tú no eres lo que la gente piensa de ti, tú eres lo que Dios dice que eres. Si peleas por tu libertad espiritual, financiera, y mental Dios te premiará. Jacob había prosperado mucho económicamente, pero necesitaba un cambio y Dios se lo concedió, al ver su disposición de luchar por su bendición.
¿Quién ganó la pelea? Jacob no ganó, pero peleó, Dios no premia al que gana, Dios premia al que pelea.
“Dios va a ungir tus manos para la batalla y tus dedos para la guerra”
Allí dice “ungir” eso habla de la capacidad sobrenatural que Dios te dará para que pelees y que ganes, recuerda que CON DIOS SIEMPRE GANAMOS, PORQUE ÉL NUNCA PERDIÓ NINGUNA BATALLA.
Antiguamente durante las grandes peleas; cuando el ejército perdía, el entrenador decía:
“Perdiste la batalla pero no la guerra, seguí adelante”
Cuando el ejército ganaba el entrenador decía:
“Ganaste la batalla pero no la guerra, seguí adelante”
Siempre el Espíritu Santo te va a motivar. Tienes que seguir, tiene que ser el Espíritu Santo quien te empuja, no la gente.
Porque las batallas, las peleas, a veces vienen sin que las busques, pero es el Espíritu Santo quien toma la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios y la pone en acción, siempre vas a vencer con las armas del Espíritu.
Por eso necesitas conocer la palabra, amarla, profundizarla, meterte con ella y entonces podrás decir:
“yo me regocijo en tu promesa como el que halla un gran botín” Porque es ella, la que te instruye y te da todas las estrategias que necesitas, para darle un sentido verdadero a la lucha con la que te enfrentas cada día, y te añade el regocijo de haber vencido legítimamente.

SU AMOR ES ÚNICO

Estas a punto de rendirte, crees que esta vez si es definitiva, sin fuerzas, cansado de tanto fallar, resignado de que no puedes cambiar y avergonzado por no ser ese hijo de Dios que te gustaría ser, has pensado en no seguir más.
Has llegado a la conclusión de que Dios se ha cansado de ti, que Él no se merece lo que tu constantemente haces, piensas que quizá Dios esta totalmente avergonzado de ti, así como tu lo estas de ti mismo y todo ello te ha llevado a pensar en rendirte y alejarte del todo, pues para ser lo que eres, mejor no ser nada, es lo que piensas.
Quizá estés en un momento de esos en donde te autoevalúas y no ves nada bueno en ti y quizá hasta cierto punto tengas un poco de razón si tomas en cuenta las últimas malas decisiones que has tomado y las últimas acciones equivocadas que has hecho, sin embargo siempre hay una nueva oportunidad para ti.
Pueda que hoy pienses todo lo malo de ti, quizá te imagines que Dios piensa esto o aquello sobre ti, pero aun y con todo lo que tu mente te quiera hacer creer hay una verdad absoluta y es que DIOS NOS VE CON OJOS DE AMOR Y MISERICORDIA.
Es difícil entender esto, es difícil creer cómo un Dios tan perfecto puede amar a personas tan imperfectas como nosotros, pero Dios no tiene nuestros sentimientos engañosos o nuestros pensamientos mentirosos, Dios nos ve y piensa de nosotros lo que nosotros mismos no vemos ni pensamos y todo porque NOS AMA DE UNA FORMA ÚNICA.
El amor de Dios para ti y para mi es ÚNICO, por más que nos auto juzguemos y nos creamos los mas inmerecedores de su amor, aun y con todo eso ÉL NOS AMA.
La Biblia dice: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” 1 Juan 4:9 (Reina-Valera 1960). Cuando Dios decidió enviar a su Hijo no lo hizo porque hiciste merito alguno para merecerlo, sino que lo hizo por AMOR a ti y a mi, no porque hicimos algo para merecerlo, sino porque NOS AMÓ, NOS AMA y NOS SEGUIRA AMANDO.
La Biblia dice: “Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló.” Efesios 2:8 (Traducción en lenguaje actual). Aceptar su amor nos hace acreedores de una salvación tan grande, que no es por una determinada obra que hacemos, sino que es un regalo de Dios que es otorgado cuando decidimos aceptar su amor. Por eso el Apóstol Pablo decía: “No rechazo el amor de Dios. Porque si él nos aceptara sólo porque obedecemos la ley, entonces de nada serviría que Cristo haya muerto.” Gálatas 2:21 (Traducción en lenguaje actual). El amor de Dios es un regalo maravilloso que no merecíamos y que realmente no merecemos, sin embargo Él nos lo otorga sin merecerlo y nos ama como nadie nunca nos ha amado y jamás se comparará.
Ahora bien, debido a su amor y a la forma de cómo nos lo ha demostrado, debemos vivir cada día sintiéndonos privilegiados de saber que un Dios tan perfecto nos ama de una forma tan única y especial y debido a eso debemos hacer su voluntad para de esta forma agradecerle por todo lo que nos da. El Apóstol Pablo le escribía a Tito: “Ese amor de Dios nos enseña que debemos dejar de hacer el mal, y no desear lo malo de este mundo. También nos enseña que, en este mundo, debemos ser honestos y fieles a Dios, y pensar bien lo que hacemos.” Tito 2:12 (Traducción en lenguaje actual).
Quizá hoy te sientas mal contigo mismo por cosas que has hecho que sabes que no agradan a Dios, pero pensar en su AMOR ÚNICO debería motivarte a que lejos de pensar en alejarte o abandonar esta carrera, debes esforzarte y dar todo de ti para que de esta forma puedas agradecer a Dios todo lo que ha hecho, esta haciendo y hará en tu vida.
Si realmente amas a Dios el hecho de pensar en su amor perfecto debería motivarte a no rendirte, pues saber todo lo que Él ha hecho por ti es una razón suficiente para tomar valor e intentar agradarlo nuevamente, porque sí podemos hacerlo siempre y cuando nos dispongamos de corazón a hacerlo.
¡Vamos!, ¡Ponte en pie nuevamente!, ¡Deja de pensar en rendirte!, ¡Piensa en el amor que Dios te ha tenido y de cómo te sigue amando a pesar de tus infidelidades! Y que todo eso te motive a comenzar a agradarlo nuevamente como Él se lo merece, dando todo tu esfuerzo, siendo valiente y constante. ¡Ponte de pie y avanza nuevamente!

“Y aunque no seamos fieles, Cristo permanece fiel; porque él jamás rompe su promesa.”

2 Timoteo 2:13 (Traducción en lenguaje actual)

¡Adelante! ¡No te rindas! ¡Su amor para tu vida es ÚNICO!

“Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que nosotros todavía éramos pecadores”.

Romanos 5:8 (Traducción en lenguaje actual)

LA DIETA DE UN CRISTIANO RADICAL

Cuando decidimos entregar nuestra vida a Jesucristo dejamos de ser personas comunes y corrientes, y pasamos a ser personas especiales y radicales, pasamos a ser parte del ejército del reino de los cielos, soldados y guerreros de Jesucristo. Una vez recibimos el sello del Espíritu Santo de Dios también nos comprometimos a ser diferentes a lo que antes éramos; es decir, si antes éramos rencorosos, inseguros, temerosos, rebeldes, mentirosos, etc. decidimos dejar de serlo cuando entregamos a Cristo el dominio de nuestra vida. Ese momento de entrega al Señor es el que divide nuestra vida en dos partes, en un antes y un después, es a partir de allí donde empezamos a ser transformados.
Es necesario entonces seguir una dieta especial que facilitará el proceso de renovación que iniciamos con el Señor, de esta manera podremos mantenernos en forma y preparados para enfrentar cualquier batalla. Como hijos de Dios debemos ejercitar nuestra vida espiritual y para ello se requiere de tres elementos que son imprescindibles en la vida de todo aquel que dice ser cristiano. No es una opción, si realmente tenemos convicción de ser hijos de Dios mínimamente estos tres ingredientes no pueden faltar en nuestra dieta y entrenamiento espiritual:
Primer ingrediente; la oración: Es a través de la oración que tenemos comunión con el Espíritu Santo y nos mantenemos unidos a Dios. Cuando oramos constantemente no tenemos angustia porque todas nuestras cargas son entregadas al Señor en ese momento de comunicación e intimidad. No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Filipenses 4:6 (Traducción Lenguaje Actual).
Segundo ingrediente; la meditación de la palabra: Al sumergirnos en la palabra de Dios comenzamos a adquirir la mente de Jesucristo, empezamos a llevar una vida según sus designios, según su voluntad; es decir, una vida buena, agradable y perfecta. Cuando lo imitamos, todo nuestro ser se transforma y es ahí donde nos hacemos conforme a su imagen. Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. La palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos. Hebreos 4:12 (Traducción Lenguaje Actual).
Tercer ingrediente, la adoración: El propósito de la adoración es glorificar el Nombre Santo de Dios y podemos darle gloria de muchas formas: con cánticos de júbilo, con nuestros pensamientos, palabras y acciones; es decir, todo lo que somos, sabemos y hacemos debe ser del agrado del Señor, todo es por Él y para Él. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. Juan 4:23-24 (Nueva Versión Internacional).
Existen diversas dietas que pueden ayudarnos a fortalecer el espíritu para permanecer firmes en el Señor; sin embargo, ninguna dieta debe prescindir de estos tres ingredientes porque son fundamentales en el diario caminar de todo cristiano radical.
Te invito a que ensayes está dieta, es la más efectiva que puedes encontrar para que todo tu ser sea purificado y restaurado, empezarás a experimentar el cambio de adentro hacia afuera “porque la palabra de Dios y la oración lo santifican”. 1 Timoteo 4:5. (Nueva Versión Internacional).
Yo soy el pan de vida, declaró Jesús. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. Juan 6:35 (Nueva Versión Internacional).

¡El alimento más nutritivo que puedes consumir está en la palabra de Dios!

martes, 23 de octubre de 2012

¡AYÚDAME SEÑOR!

Sentimientos encontrados gobiernan en este momento tu vida, no sonríes porque no hay una razón para hacerlo, pero si muchas para estas preocupado, cargado y quizá hasta sin fuerzas.
Sientes que has tocado fondo, sientes que estas en una de las más difíciles etapas de tu vida, vez como todo se pone peor cada vez y realmente tu fe de a poco se ha ido reduciendo.
Vez como los problemas se presentan a tu vida uno tras otro, has llegado a pensar que tienes como un imán para ellos, y aunque salgas de uno pronto a parece otro y llega un momento en donde quisieras huir, desaparecer hacia algún lado o simplemente olvidarte de todo, pero sabes que esa no es la solución.
A veces se toca fondo por nuestras recurrentes malas decisiones, porque sabiendo la teoría de lo bueno terminamos haciendo lo malo, porque sabiendo las consecuencias de nuestras acciones terminamos de todas formas haciendo lo que no tenemos que hacer.
Quizá hoy te encuentras en un momento muy difícil, con sentimientos negativos embargando tu ser, con pensamientos de derrota paseándose por tu mente, con un sentir en tu pecho de que las cosas no están como te gustaría que estuviesen y quizá en un momento de reflexión al darte cuenta de todo lo que te esta rodeando y lo que estas haciendo al respecto, solo puedes pronunciar un: ¡Ayúdame Señor!
A veces al analizar todo en nuestra vida llegamos a la sabia conclusión que NECESITAMOS LA AYUDA DE DIOS, pues hay cosas que solo el poder de Dios pueden cambiar.
El Salmista David decía: “Escúchame, Señor, y ten misericordia de mí; ayúdame, oh Señor».” Salmos 30:10 (Nueva Traducción Viviente). David decía: “Escúchame, Señor”, ¿Acaso Dios no lo escuchaba?, ¡Claro que si!, pero en momentos difíciles creemos que no nos escucha porque tal vez no nos responde como quisiéramos, sin embargo Él esta al tanto de todo y aunque el salmista lo sabia no tenia reparo en orar de esa manera y aunque sabia que Dios lo había ayudado siempre, insistía en pedirle su ayuda, seguramente estaba pasando un episodio difícil en su vida cómo los que muchos de nosotros pasamos o estamos pasando.
David fue un hombre que sufrió mucho antes de que se cumpliera la promesa que Dios le había dado al ungirlo como próximo rey de Israel. Sufrió persecución de muerte, desprecio, olvido, anonimato, sin embargo algo que caracterizaba al salmista David era que hablaba con Dios a través de los Salmos y muy a menudo se le escucha decir: “Dios mío, ¡ayúdame! Por tu gran amor, ¡sálvame!” Salmos 109:26 (Traducción en lenguaje actual). “¡Ayúdame!”, era una palabra que David usaba, porque sus problemas lo hacían llegar a la conclusión que solo Dios era capaz de solucionarlos, por eso insistía en decir: “Dios mío, ¡líbrame, por favor!, ¡ven pronto en mi ayuda!” Salmos 40:13 (Traducción en lenguaje actual).
Quizá hoy estés enfrentando uno de los peores problemas que te ha tocado enfrentar, pueda que las fuerzas se te hayan acabado y que tu fe tambalee, pero aun en medio de cualquier panorama que estés enfrentando, pídele ayuda al Señor, porque estoy seguro que Él vendrá en tu ayuda.
Allí donde estas, olvídate de todo lo que te rodea y habla con Dios, acompáñame en esta humilde oración, pero repítela con sinceridad de corazón:
“Padre Nuestro que estas en los cielos, te doy gracias por todo lo que tu nos das sin que lo merezcamos, te doy gracias porque puedo sentir como cada mañana tu misericordia se renueva sobre mi vida, te doy gracias porque hasta aquí has estado conmigo. Padre, tu conoces mejor que nadie mi actual estado, tu sabes los problemas que estoy enfrentando, los sentimientos que me embargan, las cargas que me preocupan, los pensamientos que desgastan mi fe, hoy nuevamente imploro tu ayuda, ¡Ayúdame Señor!, reconozco que solo no puedo, reconozco que las fuerzas de a poco se me han ido acabando, reconozco que estoy en un punto en donde solo tu Poderosa Mano puede sacarme de todo esto, por eso hoy con todo mi corazón quiero pedirte que me AYUDES, que vuelvas tu mirada a mi y que tengas misericordia una vez más de mi vida y me des la capacidad, la fuerza, la sabiduría y el deseo de poder salir adelante de todo lo que en este momento se me hace difícil o imposible, yo sé que tú tienes el Poder suficiente para hacer que todo cambie, por eso recurro a ti, por eso imploro por tu ayuda, ¡Ayúdame Señor! Te lo pido por favor. Gracias Padre, gracias porque sé que vienes en mi ayuda, porque sé que cuando te creo, tú obras, porque sé que tú honras la fe de los que te creen y aunque todo el panorama me quiera hacer creer que todo saldrá mal, hoy quiero creer en tu ayuda, hoy quiero confiar en que me ayudarás, deposito TODA mi confianza en ti, porque sé que nunca me defraudarás, en el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.
Dios va a comenzar a hacer cosas importantes en tu vida, Él pondrá en tu corazón el deseo de salir de eso que pensabas que no podías salir, Él abrirá puertas donde parecía que estaban cerradas, Él te llevara a donde parecía que era imposible que fueras y todo porque creíste en su ayuda, porque confiaste en su Poder y porque reconociste tu necesidad de Él.
Hoy un nuevo tiempo comenzará en tu vida, un tiempo de fe y respuestas, Dios comenzara a obrar en tu vida en base a la fe que le muestres y hará cosas maravillosas de las cuales te sorprenderás.

¡Dios es quien te ayuda!

ES POR FE, NO POR OBRAS

“Obviamente, la promesa que Dios hizo de dar toda la tierra a Abraham y a sus descendientes no se basaba en la obediencia de Abraham a la ley sino en una relación correcta con Dios, la cual viene por la fe.” Romanos 4:13 (NTV).
Es por medio de la fe que el creyente obtiene las bendiciones de parte de DIOS. Y no por obedecer mandatos o la ley. Más bien por mantener una relación correcta con DIOS de Padre e hijo. Pretender obtener bendiciones de parte de DIOS por medio de obras es sumamente desgastante. Lo correcto es entrar en el reposo que Cristo da a los suyos por medio de lo que Él ya hizo (Hebreos 4:10). Alguien que está enfocado primordialmente en no pecar y acatar mandatos, crea en sí una fuerte conciencia de pecado, el lugar de una conciencia justa y purificada por la sangre de Cristo (Hebreos 10:22). Todo creyente debe arraigar en su corazón el regalo de justicia que ha recibido de parte de Jesús para así vivir en victoria sobre el pecado y la muerte. Lo repito es un regalo de parte de DIOS por el cual no debe intentar pagarse por medio de obras, sino solamente recibirse por medio de la fe (Romanos 5:17).
Vivir por medio de la fe y no tratar de justificarnos ante DIOS por obras, trae alivio y vida a nuestra alma (Gálatas 3:10).
Dimensiona esto, si tú has aceptado a Jesús en tu corazón Él te ha posicionado en un lugar perfecto ante DIOS como hijo suyo. Dentro de ti existe un vínculo directo al Padre Eterno (Romanos 8:15-17). Siendo Él tu Padre, ¿no te dará por amor todas las cosas si ya te ha dado lo más valioso en Jesús?
No trates de guardar una ley y a un juez duro, mejor agrada de todo corazón a tu Padre que te ha dado todo por amor. Así realizarás buenas obras por amor y no para obtener el favor de DIOS.
Enfócate por medio de la fe en lo que Jesús ya hizo, y no en lo limitante de tus esfuerzos y buenas obras.

Recibe todo lo que tiene DIOS para ti por medio de la fe.

NO SE TRATA…

No se trata de cuantas veces has caído, Dios mira el arrepentimiento verdadero, no te quedes en el suelo, no te excuses, cree que Él ya venció por ti.
No se trata de cuantas veces te han engañado y lastimado, se trata de que confíes que Dios te ha hecho fuerte y que solo El no te falla, pero las personas lo seguirán haciendo por más que te quejes.
No se trata de que tengas baja autoestima, se trata de que has sido redimida o redimido con la sangre de un cordero sin mancha.
En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Isaías 61:10
No se trata de que tengas muchos o pocos dones, se trata de que los utilices con Jesús para su gloria, porque sin ÉL seria vanagloria.
No se trata de que tengas mucho o poco dinero, se trata de que Él de te da el pan de cada día que nunca te falta.
No se trata de si tienes muchos o pocos amigos, se trata de que tienes al mejor de tu lado, quien ha dado la vida por ti.
No se trata de que sientas todo en tu contra, sino de ir contra la corriente y sonreír para que el enemigo llore.
Se trata de Su presencia en ti, renovándote cada día mas y mas, hasta llegar un día a la estatura de Cristo.
No se trata de cuantas humillaciones has pasado, se trata de que Jesús las sufrió por ti primero, y hoy Él te dice si Yo estoy en ti yo te doy las fuerzas para que lo soportes así como yo lo hice, no tienes que utilizar ni una gota de tus fuerzas.

Todo lo puedes en Cristo que te fortalece (Filipenses 4:13) ¿Ya lo olvidaste?

REFLEXIÓN: CUANDO TODO SE ACABA

Cita bíblica: De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos. Job 32.19
Que hermoso es cuando se inicia una relación, ya sea esta de tipo amistosa o bien amorosa. Como todo en la vida cuando algo principia es hermoso, es como si te acabaras de ganar un premio; si se trata de una nueva amistad, procuramos agradar para hacer más estrecha la relación; un amigo en muchos círculos sociales es lo más preciado, ya que en la actualidad es difícil o casi imposible encontrarlo, (se consideran especies en peligro de extinción); te hablo de una amistad verdadera, tal y como está escrito en la biblia, es aquella que aún su vida da. ¡¡Ah!! Que hermoso es el principio, sobre todo cuando se trata de una relación amorosa; todos los que experimentamos el comienzo de algo lo disfrutamos al máximo, como el mejor de los chocolates, que no queremos que se termine jamás, sin embargo cuando llega el momento en que todo ha terminado queda una extraña sensación , un sabor nada grato; llega un momento de descontrol, de soledad y de tristeza a nuestra vida; de pronto así como así todo se torna de un color oscuro, los sentimientos y los pensamientos se ponen de cabeza y no sabes que hacer, porque todo se acabó; la vida toma otro sentido diametralmente opuesto a lo que tenías en mente, y bueno, que difícil es ¿verdad mi amigo(a)? quizás habrás pasado o estas pasando por esta experiencia tan amarga, por la que no quisieras que nadie pasara, ya que es un camino tan escabroso donde como dice la cita bíblica el corazón se rompe, se hace añicos; donde se siente que el alma es traspasada con un cuchillo filoso, que de poco a poco va destrozando y va causando un inmenso dolor dejando un gran vacío; en donde sientes que tu agonía es lenta pero muy lenta. ¡¡Oh!! Que dolor tan inmenso es perder a un ser al que has amado y en muchos casos le has entregado lo mejor de ti con el único anhelo que es el de complacerlo, y cuando vienes a sentir simplemente te dice adiós… sin importarle tus sentimientos y el amor que sientes por el o ella. Tal vez te has preguntado o le has preguntado a Dios, por que Señor, porque a mí; porqué cuando más feliz era, o creía serlo me llega este desenlace tan brutal, es como volver de un sueño o una pesadilla, o bien como si el mundo se te viniera encima, y en ese preciso momento no sabes como manejar esta situación tan inesperada, es el despertar a tu realidad y darte cuenta que todo ya se terminó. Que difícil es ¿no crees? Para esto quiero dejarte bien en claro algo, el amor que te ofrece el hombre en general es un amor falible, si, así como lo estas leyendo el amor del hombre no es fiel, no es leal, no cumple con las normas de calidad que debería reunir para en realidad hacer feliz a su pareja tanto en las buenas como en las malas, soportando los embates que las circunstancias de la vida te presentan. Cuando afirma Job que su corazón está como el vino que no tiene respiradero lo que da a entender es que todos sus sentimientos están revueltos, amontonados donde no le encuentra sentido a nada; así pasa con aquel cuyo amor ha sido destrozado.
Ahora bien, la palabra del Señor dice que Él nos da de su paz, y de su gozo que no es como la que nos da el mundo, no, sino que la paz que nos da es eterna y el gozo es la alegría que nos produce su paz; por lo tanto gocémonos en el sufrimiento y la tribulación, puesto que Él ya venció al mundo, y tu y yo al hacernos hijos de Dios, somos MAS que VENCEDORES. Hoy te invito a que abras las ventanas de tu alma y dejes entrar la luz que produce regocijo, que es la luz del evangelio, la luz de Jesús. Puesto que en Él únicamente encontramos a: UN PADRE, UN HERMANO, UN AMIGO, UN COMPAÑERO, UN NOVIO Y UN ESPOSO, por tanto es el momento que lo dejes entrar y dejar que Él gobierne tu vida; ahora esboza la mejor de tus sonrisas y dile a la tristeza, a la soledad y al sufrimiento…CHAO; mira que la vida está llena de oportunidades que el Creador te da con cada nuevo amanecer; no te acongojes que en tu caminar el Señor te pondrá de nuevo a alguien que en verdad te valore por lo que eres, con todos tus errores y defectos, pero también reconocerá tus virtudes, y al final te hará feliz. Animo que esto no se acaba aquí, al contrario esto está comenzando ¿de acuerdo?
Recibe un fraternal abrazo deseando que el Santo Espíritu de Dios llene tu corazón. Amén.
Reflexión:

“Para todo mal siempre hay un remedio, y para toda herida siempre hay un bálsamo”

Es por eso que te invito a que te apliques el bálsamo que se produce en esa fuente eterna que es el corazón de Jesús nuestro Señor…Que es el bálsamo de su AMOR. Bendiciones

A ÉL TODA LA GLORIA – DEVOCIONALES

” ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.” (1 Corintios 10:31)
Hay un sentimiento arraigado dentro de cada ser humano, capaz de inducirlo y dominarlo de tal forma, que pocos consiguen escapar de su mundo insaciable. Puede existir en muchas formas y diferentes intensidades, desde la más visible hasta la más imperceptible, pero su nombre no cambia, es siempre “vanidad”.
La iglesia de Cristo ha sido el escenario de innumerables manifestaciones de la vanidad humana. Incluso pequeños gestos o palabras pueden revelar que en el fondo se encuentran escondidos fragmentos de sus características. La mayoría de las veces, cuando elevamos a Dios nuestras oraciones, estas contienen deseos que giran en la búsqueda de “querer mas, siempre mas”, esto hace que afloren a la superficie los sentimientos “secretos” no confesados que están en el corazón de los cristianos. Por eso se vuele tan difícil para los hombres analizarse a sí mismos, pues sus conceptos y su buena conducta en la iglesia chocan con su verdadera personalidad, haciéndoles huir de su “yo” en vez de afrontarlo.
¿Qué es la humildad?
  • Sentimiento proveniente del reconocimiento de la propia flaqueza.
  • Sumisión.
  • Modestia.
  • Inferioridad.
  • Es permitir que toda la honra y gloria sean dirigidas a Dios.
  • Reconocer que somos instrumentos usados para el cumplimiento de su voluntad.
¿Cómo demostramos la humildad?
  • Tratando de buscar y ver lo mejor del prójimo; sirviéndonos los unos a los otros como lo hizo Jesús. (Romanos 12:10 y Filipenses 2:3-4)
  • No siendo prepotentes, ni engrandeciéndonos a nosotros mismos.
  • Usando nuestra capacidad sin despreciar las capacidades de los hermanos. (Lucas 17:10 y Romanos 12:3-7).
  • La llave de nuestra obediencia es nuestra voluntaria humildad, y no la humillación forzada por una circunstancia. (Santiago 4:10).
La soberbia corroe la integridad.
El Salmo 19:12-13 nos hace prestar atención a cuando el salmista afirma: “Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré libre de gran rebelión.” (RV95)
La soberbia nos impide ver nuestras propias faltas, y es un sentimiento tan fuerte que aún cuando estamos totalmente equivocados ella nos hace capaces de retorcer los hechos que nos condenan cambiándolos de tal forma que nos justifiquen, aunque para eso tengamos que comprometer a otras personas (inclusive a inocentes). Por tanto podemos afirmar que la integridad es una obvia enemiga de la soberbia.
Tenemos que comenzar a llamar a nuestros errores, pecados; pues el error es siempre la consecuencia de una acción descuidada o desobediente, pero solo admitimos esto cuando ocurre en la vida de otros.
Estamos siempre tratando de justificar nuestro orgullo, y este no nos permite decir que erramos o fallamos, es justo en ese momento cuando necesitamos poner en práctica todo lo que hemos aprendido sobre la integridad. ¿Cómo podríamos andar en integridad, es decir: admitiendo nuestros errores y reconociendo nuestros fallos; si el orgullo dominase nuestro corazón?
La motivación real de una persona que alimenta la soberbia y a su propio yo: “soy esto” “puedo aquello”, “gracias a mi”… “soy ungido de Dios”, “cuando yo dirijo la alabanza el cielo está en la tierra”, “soy yo, yo, yo.. e yo soy mi verdadera motivación”.
Amigo, ¡tenga en el corazón el deseo sincero de agradar a Dios más que a los hombres o a sí mismo! (Gálatas 1:10). El día que tomaste la decisión de dejarlo entrar en su vida fue para que Él viviese y tu ego fuera crucificado. (Romanos 8:10).
En Hechos 13:22 está escrito que David fue “un hombre conforme al corazón de Dios”, aún cometiendo faltas gravísimas, como matar, Dios sabía que David tenía un corazón sincero y que su arrepentimiento era verdadero. ¡No procures el aplauso de los hombres! ¡Busca alcanzar gracia a los ojos del Padre!
Características existentes en Lucifer.
  • Es un espíritu inteligente, hábil y calculador.
  • Lleno de talentos y creatividad.
  • Soberbio, busca alcanzar mayor gloria que la de Dios.
  • Oportunista.
  • Engaña a las personas para que le adoren.
  • Egocéntrico.
  • Su objetivo es únicamente “robar, matar y destruir”.
¿Como vencer la soberbia?
Santiago dice: “Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes.» (NVI Santiago 4:6)
  • Su ego debe ser controlado y santificado por Dios.
  • Necesitas creer en lo que puedes hacer a través de Cristo.
  • Saber que todo cuanto haces no es mérito tuyo, sino de Dios que te capacita para hacerlo.
  • Confía en el propósito de Dios trazó para tu vida.
  • Las experiencias son para que tu fe sea perfeccionada.
  • Dios no te da nada para que te pierdas. Él quiere que aprendas a poseer sin ser poseído.
“En el crisol se prueba la plata; en el horno se prueba el oro; ante las alabanzas, el hombre.” (Pr. 27:21)

LA GLORIA DE DIOS ESTA EN TU BOCA

Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
Isaías 6:3 (RV60)
INTRODUCCIÓN:
Quiero empezar hablándole primero de Isaías para contextualizar un poco lo que vamos a aprender hoy sobre la palabra de Dios, todos sabemos que Isaías fue un profeta de Dios, llamado a predicar al reino de Judá como lo señala los primeros versículos del capítulo uno de este libro. Isaías era un varón devoto que iba todo el tiempo a adorar a Dios en el templo, un día estando el adorando en el templo, tuvo una visión y pudo observar a Dios de los ejércitos sentado en su trono con unos serafines a su alrededor dando voces como el siguiente versículo que vamos a desarrollar a continuación.
DESARROLLO:
“Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”, estas voces las daba los serafines que estaban alrededor de Dios, cada uno de estos serafines decían lo mismo, alabando a Dios, pero quisiera que se enfocara un poco al final cuando dice que toda la tierra estaba llena de su gloria, esta era la palabra que los serafines le estaban transmitiendo a Isaías por medio de esa visión, le estaba declarando que esta tierra donde tú y yo vivimos está llena de la gloria de Dios, pero lo más impresionante es que podamos voltear a los lados y preguntarnos ¿Cuál gloria?, porque no estaba hablando de lo que existía sino del que lo había hecho existir, y no específicamente le estoy hablando de Dios Padre Todopoderoso, sino de la palabra, algo que está ahí y no la vemos pero que sí la hablamos y la pronunciamos, entonces, ¡la palabra es la gloria de Dios!, toda la tierra está llena de palabras que no la vamos pero que a su debido tiempo se vuelve visible, lo podemos ver en el momento en que Dios creó el mundo, Él dijo una palabra y esa palabra hizo lo que tenía que hacer, Dios dijo en una oportunidad que su palabra no llegaría a Él vacía sino que daría fruto. Luego, Isaías sintiéndose inmundo de labios y viviendo con personas de labios inmundo se avergonzó. Es por eso, querido amigo(a), hermano(a) que este profeta pudo entender que estos serafines estaban hablando del poder, de la palabra que significaba la gloria de Dios.
CONCLUSIÓN:
Hay que considerar esta palabra porque es un destello de la gloria de Dios, hemos aprendido que toda la tierra está llena de la gloria, de la palabra, del poder de Dios, así que debemos de tomar en cuenta lo que hablamos o lo que pronunciamos ya que de nuestra boca depende darle la gloria a Dios, es por eso, que nuestro Señor y Salvador Jesucristo no los dijo una vez cuando dijo, que lo que contaminaba al hombre no era lo que entraba sino lo que salía de nuestra boca, la palabra que pronunciamos nos contamina o nos santifica, y recuerda que las palabras no se la lleva el viento, ellas salen de nuestra boca con un propósito, si Dios te dio una palabra, tómala y guárdala porque en algún momento se volverá visible. Bueno, quisiera hablarles mas pero estoy seguro que el Espíritu Santo terminara de ministrar este devocional, que Dios te bendiga.

¡La Gloria de Dios está en tu Palabra!

PIDIENDO DISCULPAS

No sé si a ti te ha pasado, pero siempre me ha tocado pertenecer a la minoría. Desde niña solía hacer las cosas de manera distinta, era de aquellas que prefería leer un buen libro que salir a trepar árboles, de las que guardaba en la mochila la colación con un mes de anticipación, de las que conversaba temas de “grande” con su madre y encontraba absurdas muchas cosas. En la medida que fui creciendo estas diferencias se fueron manifestando en las distintas facetas de mi vida, siempre intentando no ir con la corriente y aunque mucho costara, ir a veces en contra de las manecillas del reloj. Este comportamiento me acompaña hasta el día de hoy.
Entre mi grupo de amigos soy aquella que no bebe alcohol ni fuma cigarrillos; soy la que tiene una opinión política que no suele ser la más popular; soy la que se divierte más viendo una película acostadita en la cama que en una disco bailando; soy la que cree en el matrimonio, en el amor para toda la vida; soy la que cree en la virginidad hasta el matrimonio, la que piensa que Dios tiene el hombre para ella, sin importar qué tan fuerte griten las circunstancias. Soy de las que ora ante un problema, y la que le agradece a Dios por cada cosa que logra; soy la que tiene música cristiana en su reproductor de mp4, la que tiene la Biblia al lado de la cama para empezar y terminar el día leyéndola; soy la que habla con Dios durante todo el día y está segura que Él la escucha. Soy de las que llora cuando ve la manifestación del Espíritu Santo en pleno, la que se arrodilla y levanta las manos. Soy ésto y millones de cosas más que no me hacen ser la más popular, pero sí la más plena.
En algún momento de mi vida, pensé que debía ocultar todo esto y reservarlo para los amigos que compartían este estilo de vida conmigo, pensé que si iba a comer a otra casa no era necesario dar la bendición de los alimentos, y si escuchaba algo con lo que no estaba de acuerdo lo mejor era callar, pero ahora no, ahora no lo pienso así.
No podemos pasarnos la vida pidiendo disculpas por lo que somos o por lo que creemos, no podemos esconder la cabeza en la tierra y pretender que el resto no note que estamos allí. Me resisto a vivir la vida pidiendo disculpas por SER alguien que tomó otras determinaciones en su vida. Me resisto a ocultar esto que soy por temor a incomodar al resto o para que no se sientan intimidados por mí. Yo escogí vivir una vida de una determinada manera, frente a la posibilidad que Dios me dio de seguirlo yo dije que sí, y desde ese momento no importa cuánto me esfuerce, ya no soy igual, ya no soy la misma. Si mis amigos son capaces de aceptarme con estas diferencias grabadas a fuego, entonces yo también tengo que hacer lo mismo con ellos, sin tener que excusarse por ser de una determinada manera y sin tener que hacerlo ellos tampoco.
Dios nos ha dado libertad a través de su Espíritu, esa libertad me permite SER tal cual soy, tal cual elegí vivir. La próxima vez que alguien haga un comentario incómodo o que sea contrario a lo que tú tienes como convicción, no te atemorices ni sientas mal, tampoco te justifiques ni des excusas, vive tus diferencias y permítete reflejar a Cristo en TODO lo que hagas. Ciertamente Él nunca pidió disculpas por ser el “enviado del cielo”, o el “unigénito”. Jesús siempre reconoció quién era y no le importó cómo le llegaba la noticia a los demás, Él s e encargó de SER.

¿ Y tú, todavía pides disculpas por tener a Cristo en tu corazón?

EL PODER DE LA ALABANZA EN MEDIO DE LA TRIBULACIÓN

Normalmente cuando estamos atravesando por determinada crisis, las fuerzas y el aliento parece que se nos perdieran; entonces, empezamos a sentir que se nos adormece no sólo el alma y el espíritu sino también el cuerpo. Nos dejamos llevar por este sentimiento de desánimo y de un momento a otro podemos caer en el error de anular la posibilidad de levantarnos, para adorar y alabar a Dios nuestro amado Padre Celestial. Por otra parte, cuando estamos en momentos de gozo es muy fácil levantar nuestras manos para rendir adoración al Señor, de repente nos volvemos más sensibles a su voz y al toque de su Espíritu Santo y todo lo que hace parte de nosotros cobra fortaleza y valor para enfrentar cualquier situación, ¿qué difícil puede ser sonreír y tener fe cuando todo marcha bien a nuestro alrededor?
Es obvio que a Papito Dios le encanta que le adoremos con el corazón, pero no necesariamente con un corazón feliz sino confiado en su amor y misericordia a pesar de cualquier circunstancia. He podido comprobar cómo la fe y el poder sobrenatural de Dios, se activan en medio de la tribulación cuando decido cantarle y buscarle aunque el agotamiento espiritual, emocional y físico pareciera más fuerte que mi fe. En una ocasión llegué a sentirme tan sola que hasta pensé que Dios se había olvidado de mí, no creo que sea tan anormal este sentimiento en un momento de dificultad. Sin embargo, en medio del quebranto escuché una dulce voz que me dijo: “Nunca te dejaré sola, yo siempre estaré contigo” era el Espíritu Santo de Dios. Comprendí entonces que Él no nos abandona, somos nosotros los que decidimos apartarnos de su presencia, por eso llegamos a sentirnos tan mal.
El Señor en ese instante no tuvo en cuenta mis pecados, tuvo en cuenta la necesidad que tenía de Él, así que cualquiera que sea la tribulación por la que estés pasando, no temas porque Él está contigo, no te angusties porque Él es tu Dios quien te fortalece y te ayuda, Él te sostiene con su diestra victoriosa. (Isaías 41:10). Él nunca te dejará, nunca te abandonará. (Josué 1:5).
Cuando entendí esto, inmediatamente y aún sin fuerzas me puse a cantar para el Señor y no es que tenga una voz artística; para nada, pero empecé a clamarle y a alabarle con el corazón aún en medio de la tristeza y el dolor. Es inexplicable lo que se siente, tienes que comprobarlo por tu propia cuenta, el poder de Dios se experimenta de una manera tan especial que no quisieras que ese momento acabara, es un tiempo que edifica, exhorta, anima, levanta y fortalece.
En todo tiempo alaba a Dios, no importa por lo que estés pasando, Él inclinará sus oídos y escuchará tu clamor. Cobra valor y aún en medio de la tribulación alaba al Señor, verás su rostro resplandecer sobre ti, Él te levantará y reconfortará tu alma.

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmo 42:5 (Reina Valera 1960).

¡Nunca le digas a Dios cuán grande es tu tribulación, dile a tu tribulación cuán grande es tu Dios!

TU TORMENTA TIENE LOS DÍAS CONTADOS

Francis Charwik, se convirtió en la primera mujer que cruzó a nado el Canal de la Mancha. Ese mismo año, en 1951, intentó un cruce algo menos difícil, de la isla Santa Catalina a la costa de California, no lo logró, a unos quinientos metros de la meta se rindió, no porque el agua estaba fría, ni porque estaba infectada de tiburones, ni siquiera porque estaba cansada, después de nadar quince horas de corrido, se rindió porque la neblina llegó, y le impidió ver su meta, no sabía hacia dónde estaba nadando, cuando le preguntaron qué pasó, ella contestó:
-No tengo excusa alguna, sinceramente perdí el rumbo y no sabía hacia donde estaba yendo, si alguien me hubiera dicho que estaba tan cerca de la meta hubiera seguido nadando -
Unas semanas después lo intentó otra vez, la neblina llegó, pero siguió adelante hasta completar la hazaña en un tiempo récord, dos horas menos que cualquier otro ser humano que lo había intentado antes, porque ahora ella ¡sabía dónde estaba!
No importa lo que nos han dicho, no importa lo que te han profetizado, lo que importa es que sepas donde estás, adonde vas y QUIEN TE ACOMPAÑA.
Un día Jesús se metió en una barca con sus discípulos y les dijo: “Pasemos al otro lado”.
En medio de las tormentas hay que moverse:
Cuando el Señor nos dice que tenemos que movernos para hacer algo, eso conllevará alguna contrariedad, porque sabemos que cuando servimos a Dios, va a haber luchas. Sin embargo cuando no conocíamos al Señor también las había, sólo que ahora es más fácil sobrellevarlas PORQUE ÉL ESTÁ EN LA BARCA CON NOSOTROS. Cuando estaban en el mar, se levantó una gran tempestad, parecía que se iban a hundir.
La angustia nos alcanza porque siempre “nos parece” que nos vamos a pique, que no hay nadie que nos pueda ayudar, que ya no hay más nada que hacer. Por eso Jesús nos dejó esta enseñanza: “muévanse”, “busquen la salida, porque si la buscan la van a hallar”, estas no son palabras para aplacar un poco las crisis de nuestra vida, son sus promesas que nos dicen:
“Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, cuando cruces por los ríos, no te cubrirán sus aguas”.
Hay dos verbos que nos hablan de movimiento: pasar y cruzar. O sea tienes que atravesar la situación para aumentar tu fe y luego vas a pisar la tierra firme, porque habrás aprendido a vivir por la revelación de Dios y no por tus emociones.
El Señor no manda las tormentas, sólo las permite:
Si él decide “llevarnos al otro lado” es porque allí va a haber algo para nosotros, Y SI VAMOS CON Él SEGURO QUE VAMOS A LLEGAR. Jesús no les habló del proceso que iban a vivir antes de llegar, él estaba probando su fe.
¿Por qué Dios permite la tormenta en nuestras vidas? Porque quiere formar fe en nosotros.
Dios siempre quiere formar algo con las tormentas de la vida.
Los discípulos se empezaron a desesperar, eso habla de que todavía no conocían a Su Señor, sólo lo seguían. Hay una gran diferencia entre una cosa y la otra. Se delataron en la pregunta que le hicieron: ¿Maestro no tienes cuidado que perecemos? Eso suena a: “¿No te importa que nos muramos?”.
Jesús los estaba moldeando dentro de la barca, les estaba diciendo que no tenían que escuchar las voces internas que ellos tenían, de duda y de inseguridad. Él los estaba validando, les estaba diciendo “Que todo lo podían en Él”; que mientras estuvieran cerca suyo podrían vencer cualquier obstáculo.
La autoridad de Cristo en tu vida hará callar cualquier tormenta:
Para Él, reprender la tempestad de nuestra vida es algo sencillo, pero nos QUIERE CERCA DE ÉL, nos está entrenando para que desarrollemos la autoridad que él mismo nos delegó, para pararnos en medio de cualquier situación, y decirle al problema: “Cállate, enmudece”. Él quiere que hagamos más discípulos, pero no podremos formar a nadie, si no pasamos ni siquiera el primer nivel de fe.
Qué bueno sería que nuestro amado Señor, nunca nos tuviera que preguntar:
¿POR QUÉ TIENEN TANTO MIEDO? ¿TODAVÍA NO TIENEN FE?
Siempre es mejor estar en la barca con él, que haciendo cualquier cosa lejos de él. Para él nuestros problemas son insignificantes, pero quiere que nosotros los veamos también así.
En aquel tiempo, cuando un barco salía y se levantaba una tormenta, siempre se volvía al punto de origen, pero ahora Jesús está en el barco y ahora no volvemos más atrás, ¡ahora seguimos adelante en medio de la tormenta y llegamos al otro lado!

Los discípulos seguramente se mojaron bastante, pero llegaron al otro lado Porque JESÚS HABLÓ ANTES y dijo: “PASEMOS AL OTRO LADO”. ¡Y SI DIOS TE MANDÓ AL OTRO LADO, ES PORQUE AL OTRO LADO VAS A LLEGAR!

CONFIAR EN DIOS

A veces pareciera que no hemos creído en el DIOS TODOPODEROSO del cual la Biblia habla. Y digo esto porque nuestras actitudes, nuestras reacciones frente a los problemas de la vida o las crisis que enfrentamos reflejan la poca fe que en ocasiones le tenemos a Dios.
Tenemos fe en tantas cosas y nos cuesta tanto tener fe en Dios. Por ejemplo, cuando abres el grifo para lavarte las manos, lo abres confiando que saldrá agua y por su puesto que sale agua. Si vas a tu refrigerador en busca de comida, lo abres esperando encontrarla, si sales a tu empleo y tienes que tomar un autobús, sales esperando que ese autobús pase a la misma hora de todos los días, si entras a tu habitación y esta oscura, presionas un botón para encender la luz y es obvio que esperas que la luz aparezca. Hay cosas tan sencillas en las que demostramos fe, esa fe que no nos hace dudar, porque nadie duda que cuando se abre el grifo de agua salga otra cosa, o cuando enciendes la luz de tu habitación está no se encienda, y es que casi nunca dudamos de cosas que hacemos diariamente porque tenemos la fe que funcionaran o nos darán los resultados que esperamos, pero en lo espiritual se no hace difícil confiar en que Dios nos ayudara o nos dará las respuestas que necesitamos.
A veces pareciera que hay cosas más “poderosas” que Dios, porque confiamos más en esas cosas que en DIOS. Tienes un problema económico, pones tu confianza en un Banco, en un amigo o en un familiar, tienes problemas de salud, pones tu confianza en un medico o en un hospital de primera línea, pero nos cuesta confiar en lo que no vemos o en lo que no tocamos, nos cuesta confiar en que Dios nos ayudara.
Hoy quiero hacer una pregunta y sé sincero al contestarla:

¿Realmente confías en Dios?

Esta bien, si confías en Dios entonces deja de preocuparte al extremo por cosas que a veces ya no tienes el control de solucionar, porque ¿Qué ganas con preocuparte al extremo?, solo empeoras tu salud y tu ánimo.
Si realmente confías en Dios, debes de mantenerte firme, no te alejes de Él, debes buscarlo e insistir en oración, pues tu misma confianza en Dios te hará querer estar cerca de Él.
Hoy quiero recordarte que TÚ DIOS Y MI DIOS es PODEROSO que nunca ha perdido una batalla, que siempre ha tenido cuidado de los suyos, que nunca te dejara porque así Él lo ha prometido, que te ama a pesar de todo porque su amor para tu vida es ETERNO.
Hoy quiero invitarte a confiar en ese Dios que te ama, en ese Dios que se preocupa por ti y aunque muchas veces creas que se ha olvidado de ti, la verdad es que en ningún momento lo ha hecho, al contrario, a pesar que no lo has notado Él ha estado allí cuidándote, protegiéndote, alimentándote, y aunque tu poca fe no ha sido capaz de percibirlo tienes que estar seguro que Él ha estado allí a tu lado.
Confiar realmente en Dios es descansar en Él, es dejarse de preocupar al extremo, es dejar de pensar como solucionar esto o aquello y dejarlo en las manos de Dios, es sonreír a pesar de todo, es buscarlo a pesar que me este yendo mal, es no dejar de creer en lo que Él es capaz de hacer, es ver el futuro con esperanza, sabiendo que al estar en sus manos estoy seguro.
Confiar en Dios es creer en lo que no veo, es esperar a que las cosas se den y terminen bien a pesar que van muy mal, es saber que las cosas no están acabadas y que todavía hay una oportunidad.
Confiar en Dios es decirle a mi mente que no creo en lo que me predica, sino en lo que Dios ha dicho en su Palabra, es ver con mis ojos espirituales más allá de lo que mis ojos carnales ven, es ver las cosas que no son, como que si fueran, es ir en contra de la corriente, es seguir creyendo en lo que Dios va a hacer a pesar que todos me dicen lo contrario.
Confiar en Dios es tener la plena seguridad de que pase lo que pase estaré seguro, porque Él es quien me cuida y me protege, por lo tanto independientemente de la respuesta que reciba, mi vida estará segura en Él.
El Apóstol Pablo escribió lo siguiente: “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” 2 Timoteo 1:12 (Reina-Valera 1960).
Saber en quien hemos creído no debe dar seguridad y confianza de que TODO estará bien, es ver más allá de lo que nuestros ojos humanos ven, es confiar más allá de lo que nuestra mente quiere hacernos pensar, es escuchar la voz divina que nos susurra al oído que todo estará bien y que no hay nada de que preocuparse.
¿Sabes que necesitamos todos nosotros?, confiar en Dios y declarar como el Apóstol Pablo: YO SÉ EN QUIÉN HE CREÍDO.
¡Tranquilo!, ¡Calma!, ¡Ten Confianza!, ¡No te desesperes!, Confía en Él, porque Él es Poderoso para cambiar cualquier panorama contrario.

¡Confía en Dios!

“Declaro lo siguiente acerca del Señor:
Sólo él es mi refugio, mi lugar seguro;
él es mi Dios y en él confío”.

Salmos 91:2 (Nueva Traducción Viviente)

¡DISCIPLÍNATE!

Disciplina es hacer bien lo que tengo que hacer y en el momento adecuado. Una persona disciplinada es aquella que observa u obedece las leyes (morales, sociales, espirituales, etc.), alguien que ha sido instruida o enseñada mediante lecciones o castigo, que cuida el conjunto de reglas para el orden de una organización (casa, trabajo, escuela, iglesia, etc.).
La disciplina es una cualidad del carácter. Carácter es lo que somos o hacemos cuando nadie nos ve. La idea se puede entender mejor si analizamos algunas frases paralelas: “Nadie puede dar lo que no tiene”; es decir, nadie enseña disciplina si no es disciplinado. “Enseñamos lo que somos”; en otras palabras, eres disciplinado, enseñas disciplina; eres indisciplinado, enseñas indisciplina.
Tener una disciplina efectiva es el resultado de un continuo flujo de decisiones apropiadas. Nadie nace disciplinado, tenemos que aprender a serlo antes de enseñarlo a los demás. Ser disciplinado (en el hogar, en el trabajo, en clases, en la iglesia) es esencial para edificar una fe firme en Jesucristo.
La Palabra de Dios es la mejor fuente de disciplina. Para ser disciplinados debemos seguir normas que sean sencillas y consistentes. La indisciplina por su parte es un problema de actitud. La mejor explicación de lo que significa “disciplina” la encontramos en Hebreos 12:5 – 11, y dice: “… y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”.

“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento”, Prov. 15:32

SI DIOS TE LLAMA, ES PORQUE ÉL TE RESPALDARÁ

Conozco muchas personas que al ser preguntados del porque no le sirven a Dios en alguna área dicen: “Es que no me siento totalmente capaz”, “Es que siento que tengo que mejorar esto o aquello”, “Es que considero que no tengo grandes talentos”.
Cada una de estas excusas, porque lo son, no tienen un fundamento valedero delante de los ojos de Dios, porque ¿Quién esta preparado totalmente para hacer algo para Dios? ó ¿Quién tiene “grandes” talentos para hacerlo?
A través de la Biblia se puede ver que Dios utilizo a personas comunes, normales, sin grandes cualidades o enormes talentos, la mayoría de ellos no eran eruditos de la Biblia, no eran escribas que se sabían toda la ley o no eran personas con grandes grados académicos o con muchos diplomas de cursos bíblicos, misioneros, evangelísticos o pastorales. La gran mayoría de siervos que Dios uso para su obra, fueron preparados por Dios mismo.
Por ejemplo, Moisés era conocido por tener un temperamento fuerte a tal punto que en un enojo mato a un soldado egipcio y tuvo que huir para no ser atrapado y posiblemente muerto también. Dios lo llevo al desierto en donde paso cuarenta años antes de que Dios lo llamara para utilizarlo como libertador de su pueblo, en ese tiempo la Biblia dice de Moisés: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” Números 12:3 (Reina-Valera 1960). En ese proceso en el desierto, Dios había trabajado en el carácter de Moisés para dejarlo a punto para que pudiera ser útil en la obra que Él necesitaba.
Moisés también al igual que nosotros puso excusas para servirle a Dios y es que cuando Dios te mira y sabe que puedes hacer determinada obra, no hay excusa que valga, luego que Dios estaba encomendado la obra de liberar al pueblo de Egipto Moisés le dijo a Dios: “Sin embargo, Moisés le dijo a Dios: —¡Pero es que yo no sé hablar bien! Siempre que hablo, se me traba la lengua, y por eso nadie me hace caso. Este problema lo tengo desde niño” Éxodo 4:10 (Traducción en Lenguaje Actual). La respuesta de Dios ante la excusa de Moisés es perfecta: “Dios le contestó: —Escúchame, Moisés, ¡soy yo quien hace que hables o que no hables! ¡Soy yo quien hace que puedas oír o que no oigas nada! ¡Soy yo quien puede hacerte ver, o dejarte ciego! Anda, ponte en marcha a Egipto, que yo te ayudaré a que hables bien, y te enseñaré lo que debes decir.” Éxodo 4:11-12 (Traducción en Lenguaje Actual).
La respuesta de Dios a Moisés es la respuesta que Dios nos da a todos cuando ponemos excusas para servirle. Y es que cuando vas a realizar determinada tarea para la obra de Dios tienes que entender que no eres tú, sino Dios en ti, es Él mismo quien te utilizara como instrumento de bendición.
No puedes limitarte al ver que no eres bueno para esto o aquello, si nos auto juzgamos veremos que no somos tan buenos para hacer determinada tarea, pero Dios no ve de la forma de que nosotros vemos, Él tiene ojos para ver lo útil que podemos llegar a ser para su obra y por eso cuando nos llama, cuando nos insiste en el servicio es porque Él quiere utilizarnos.
Ya no es tiempo de estar poniendo toda clase de excusas, que al final no tienen valor, ya que si Dios puso sus ojos en ti para el servicio es porque Él sabe que tienes la capacidad en Él de hacer determinada obra que te esta mandando a hacer.
No te menosprecies, no creas que no eres el indicado, al contrario, cuando Dios este insistiendo en tu vida sobre el servicio deberías alegrarte, porque Dios mira en ti lo que tú mismo quizá no ves y es que para Dios puedes ser un gran instrumento para su obra, pero para ello necesitas entender que Él quiere y puede usarte.
Es momento de disponer nuestro corazón para su servicio, ya no estés prolongando más el tiempo para servirle, ya no estés poniendo más excusas, mejor dile al Señor: ¡HEME AQUÍ!

“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”

Isaías 6:8 (Reina-Valera 1960)

¡Debes de entender que es Él en ti y que no estarás solo en esa tarea que te esta enviando a hacer!