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martes, 23 de octubre de 2012

ES POR FE, NO POR OBRAS

“Obviamente, la promesa que Dios hizo de dar toda la tierra a Abraham y a sus descendientes no se basaba en la obediencia de Abraham a la ley sino en una relación correcta con Dios, la cual viene por la fe.” Romanos 4:13 (NTV).
Es por medio de la fe que el creyente obtiene las bendiciones de parte de DIOS. Y no por obedecer mandatos o la ley. Más bien por mantener una relación correcta con DIOS de Padre e hijo. Pretender obtener bendiciones de parte de DIOS por medio de obras es sumamente desgastante. Lo correcto es entrar en el reposo que Cristo da a los suyos por medio de lo que Él ya hizo (Hebreos 4:10). Alguien que está enfocado primordialmente en no pecar y acatar mandatos, crea en sí una fuerte conciencia de pecado, el lugar de una conciencia justa y purificada por la sangre de Cristo (Hebreos 10:22). Todo creyente debe arraigar en su corazón el regalo de justicia que ha recibido de parte de Jesús para así vivir en victoria sobre el pecado y la muerte. Lo repito es un regalo de parte de DIOS por el cual no debe intentar pagarse por medio de obras, sino solamente recibirse por medio de la fe (Romanos 5:17).
Vivir por medio de la fe y no tratar de justificarnos ante DIOS por obras, trae alivio y vida a nuestra alma (Gálatas 3:10).
Dimensiona esto, si tú has aceptado a Jesús en tu corazón Él te ha posicionado en un lugar perfecto ante DIOS como hijo suyo. Dentro de ti existe un vínculo directo al Padre Eterno (Romanos 8:15-17). Siendo Él tu Padre, ¿no te dará por amor todas las cosas si ya te ha dado lo más valioso en Jesús?
No trates de guardar una ley y a un juez duro, mejor agrada de todo corazón a tu Padre que te ha dado todo por amor. Así realizarás buenas obras por amor y no para obtener el favor de DIOS.
Enfócate por medio de la fe en lo que Jesús ya hizo, y no en lo limitante de tus esfuerzos y buenas obras.

Recibe todo lo que tiene DIOS para ti por medio de la fe.

SÉ SACIADO DE DIOS

“Jesús contestó: —Cualquiera que beba de esta agua pronto volverá a tener sed, 14 pero todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás. Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna.” Juan 4:13 (Nueva Traducción Viviente).
Tener tiempo de comunión con el Señor es vital para el creyente. De esto dependerán todas sus demás actividades. Si el interior se encuentra bien el exterior también lo estará. Pero cuando el interior anda mal, todo estará en desorden. Además de que será pesado. Las bendiciones de DIOS comenzaran a verse como una carga, y en casos más tristes el creyente les verá como un castigo.
Estar en la presencia de DIOS de manera diaria, así como separar un momento en la semana para estar a solas con él revitaliza la vida del creyente. Pues en esos momentos DIOS recompensa a los suyos con bocados de lo eterno.
A lo largo de las Escrituras DIOS nos revela lo importante que es separar tiempo y energía para Él.
Buscar a DIOS por las mañanas y ser saciados con su presencia alegrará nuestras vidas (Salmos 90:14). Cuando alguien busca a DIOS éste es galardonado (Hebreos 11:6). Al buscar a DIOS se encuentra la verdadera vida, aquella que sacia y da plenitud (Isaías 55:3). Dedicar un día para santificar su nombre y conocerle se convertirá en delicia, además de que traerá honor y herencia (Isaías 58:13-14). Si bien no todas las personas tienen la facilidad de dedicar un día para buscar solo a DIOS, estoy seguro que Él pondrá los medios para dedicar más tiempo a estar con Él.
Tener una buena comunión con DIOS es como echarle combustible constantemente a una hoguera para que arda, es como llenar de aceite una lámpara cada día para que ésta no se apague y dé luz y calor; en fin es como conectar un aparato a una fuente inagotable de energía.
¿Cómo está tu comunión con DIOS? ¿Cuándo fue la última vez que claramente escuchaste su voz hablarte? ¿Eres saciado de manera diaria por Él, o te conformas con migajas de lo eterno?

Busca a DIOS día a día con todo el corazón y sé saciado.

domingo, 7 de octubre de 2012

EN LA ALABANZA HAY VICTORIA

En la alabanza hay victoria

“Cuando comenzaron a cantar y a dar alabanzas, el Señor hizo que los ejércitos de Amón, de Moab y del monte Seir comenzaran a luchar entre sí. Los ejércitos de Moab y de Amón se volvieron contra sus aliados del monte Seir y mataron a todos y a cada uno de ellos. Después de destruir al ejército de Seir, empezaron a atacarse entre sí.” 2 Crónicas 20:22-23 (Nueva Traducción Viviente)
El rey Josafat y el pueblo de Dios enfrentaban una terrible situación, un enorme ejército marchaba contra ellos. Para comprender mejor lo que le ocurría al pueblo de Dios, entendamos que en esa época las naciones que eran conquistadas eran arrasadas, se mataban jóvenes y ancianos por igual, las mujeres eran tomadas como esclavas sexuales, las torturas que se realizaban iban desde cortar partes del cuerpo hasta sacar los ojos. Por lo que una derrota ante los enemigos implicaría perder todo por lo cual has luchado y a quienes más amas.
En esa desesperación el rey Josafat proclamó ayuno y congregó al pueblo de Dios en Su templo para implorar Su favor (2 Crónicas 20:3-9). A esto Dios respondió que Su pueblo no debía desalentarse porque la batalla es del Señor. Dándoles una palabra poderosa:
“Mañana, marchen contra ellos. Los encontrarán subiendo por la cuesta de Sis al extremo del valle que da al desierto de Jeruel. Sin embargo, ustedes ni siquiera tendrán que luchar. Tomen sus posiciones; luego quédense quietos y observen la victoria del Señor. Él está con ustedes, pueblo de Judá y de Jerusalén. No tengan miedo ni se desalienten. ¡Salgan mañana contra ellos, porque el Señor está con ustedes!”». (2 Crónicas 20:16-17) (Nueva Traducción Viviente).
Ellos solamente tendrían que avanzar y quedarse quietos, dijo el Señor que ni siquiera tendrían que pelear. Y al marchar contra los que amenazaban su libertad, ellos comenzaron a alabar a Dios y agradecerle todas sus misericordias. Dicen las Escrituras que en ese mismo momento sus enemigos se comenzaron a matar entre ellos.
El pueblo de Dios obedeció y salió contra sus enemigos, pero para su sorpresa ya no habían enemigos sino solamente un enorme botín, esto porque ellos decidieron alabar a Dios y confiar en Él.
¿Qué es aquellos con lo cuál estás peleando? No obstante parezca un gran problema, para Dios es insignificante. Escoge confiar en Él y alabarlo, y al hacerlo Él te dará la victoria. Hay poder en la alabanza del pueblo de Dios, desátalo.

Avanza contra eso que es tu enemigo y al hacerlo alaba a Dios, así no tendrás enemigos con los cuales pelear, sino un gran botín.